Se trata de un proyecto que parte de una idea que desconocía y me encanta: Valencia es la cuna del ajedrez moderno. La propuesta creativa era muy limpia y preciosa: una chica recorriendo La Lonja de Valencia como si fuese la dama moviéndose por el tablero, trasladando el lenguaje del ajedrez al espacio real.
Fue un rodaje donde el detalle lo era todo: movimientos, encuadres y coordinación para que cada “jugada” se sintiera exacta. Estuve al frente de la producción como Director de Producción, asegurando que planificación, equipo y logística encajaran para cuidar cada detalle.










